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miércoles, octubre 21, 2009

De "Sólo el humo permanece"

... Que viniera el diablo y te diera de nalgadas!!!

miércoles, septiembre 09, 2009

De "Sólo el humo permanece"

A 8 de septiembre
Estimado Ángel:
Mis mejores deseos (y un poco de envidia saludable) por tu mes de vacaciones. Espero lo estés pasando de lo mejor, en familia y con tus amigos.
Como te prometí, incluyo la dirección de la librería de segunda y viejos e insospechados descubrimientos. Me informaron que si pides un libro que no tienen, pidas también te incluyan en sus listas; así, cuando lo encuentren, te escriben y/o te lo envían.
También descubrí al limpiar mi oficina un catálogo nuevo donde aparece la re-edición de la Annotated Alice (en inglés). ¿Te interesa? Releyendo la última oración, creo debo aclarar: limpiando mi oficina de toda la correspondencia acumulada. La rutina de la Universidad se me hace pesada y tediosa. Me encuentro las más de las veces añorando el gulag lleno de agua, las mañanas frías y la niebla de X. ¡Ni modo! Tengo que cumplir la condena...
No me han llegado las cajas de libros que me envié de casa, pero cuando lleguen, comenzaré la lectura y análisis de la obra de la poetisa de "Ese Lugar". A ver si para noviembre la tengo lista...
Tan pronto regreses a X, recuérdale a José Luis sobre la invitación para el trigésimoquinto aniversario de la Facultad. Sé que no necesito excuas para ir, pero es muy agradable el poder lograr que los gringos me paguen el viaje.
Nada más por ahora, quizá ya para la próxima misiva tenga algo verdaderamente interesante qué contar.
Hasta la próxima, pues. En afecto,
Carmen

lunes, septiembre 07, 2009

De "Sólo el humo permanece"

A 3 de abril

Nueva York

Barnes & Noble







¡Hola, Ángel!

Vi el libro y pensé en ti. Te escribo esta nota todavía en la librería (un tanto a la Gandhi) camino a correos. Me sé tan desmemoriada, que si no, guardo a Djuna en casa hasta poder redactar una carta de "a deveras". Así la líamos, porque jamás verías ni libro y menos carta.

Por lo demás, todo bien: bastante trabajo, pocas satisfacciones y mucha impaciencia: porque llegue el verano, termine el año escolar, llegar a mis 50 años y poderme retirar, etc...

¿Y tú? Espero que todavía tengas la misma energía y todo el entusiasmo por lo nuevo y extraño que te singulariza. Cuéntame de los últimos proyectos.

Con afecto,

Carmen

jueves, mayo 28, 2009

De "Sólo el humo permanece"

And he said:
"I want to walk down the streets with you on a collar and let the whole world know that you are a good looking pig who belongs to me..."
So, Angel held his wings and lifted his face... "thy will be done on earth as it is in heaven..."

martes, abril 07, 2009

De "Sólo el humo permanece"

Oh... now... here she comes...
take me higher... take me higher...
you take me higher.....

miércoles, abril 01, 2009

De "Sólo el humo permanece"

"No me importa", contestó Mariana, que sabía muy bien por qué y por quién lloraba.

miércoles, febrero 04, 2009

De "Sólo el humo permanece"

-- Oye...
-- ¿Qué?
-- Dime que me quieres...
-- ¡¿Hum?!
-- Sí, dime que me quieres...
-- ... Sí...
-- No: dime que me quieres.
-- Ejem... Sí... Te quiero...
-- O ka... Yo a ti no, pero gracias.

domingo, diciembre 28, 2008

De "Sólo el humo permanece"

[Escrito en el interior de una tarjeta, del lado izquierdo, se lee:]


“Do you know the way to San Jose?
I’ve been away so long I can’t
Seem to find my way.”

DOVE & FISHES

-M-

[En la misma tarjeta, pero en el lado opuesto:]

Ángel:

I feel my time in X is now coming to a slow finish. Ever so slow. I am not sure I’ve adequately said thank you for your patience and tolerance. Without your brief, but informative translations and pestering jokes, X might have been a complete disaster instead of just a minor annoyance. I sense that one day I’ll be reading more about you, as well as from you. To your friends too... may you reach some rewarding conclusion and growth... with them or without them. The beach is calling and I yearn to answer. It has nothing to do with you, little to do with X and everything to do with me. “Thanx agin”.

M

domingo, octubre 12, 2008

De "Sólo el humo permanece"

A 22 de junio
A mi apreciadísimo Señor Don Ángel:
¡Cuán maravillosa es su memoria y cuán paciente su búsqueda!
Me has dado una gran alegría y placer. Ciertamente, estaba deseando encontrar ese ejemplar en su primera edición, mas ya había aceptado la cruda realidad de "never more". No había contado con tu espíritu de cazador en la Selva de Donceles y Libros Viejos.
Aun si Marcel Proust considera la búsqueda de lo perdido infructuosa, me has demostrado que eso no va contigo.
Gracias mil y una.
Carmen

viernes, septiembre 26, 2008

De "Sólo el humo permanece"

- Los animalitos educados no muerden...
- Ah... ¿no?
- No...
- Es que no me han educado... Edúcame, ¿no?
- Otro día, con más tiempo. Ahora ya vámonos.

lunes, septiembre 01, 2008

De "Sólo el humo permanece"

Ya sea juntos o por separado, Ángel y Morbo gustan de caminar a lo largo de la avenida principal y más antigua de X que también, juntos o por separado, suscita para ellos la concurrencia de varias cosas, sea que pertenezcan al orden de la vista, el oído, la imaginación o el diálogo.
Aunque el horario para transitar por ella les resulte indistinto, parecen preferir la atmósfera nocturna, más propicia para disfrutar del efecto doppler producido por los autos que pasan, así como por sus luces y el sonido de sus motores, similar al diálogo que sostienen ya sea entre ellos o consigo mismos. Al horario nocturno hay que agregar el factor llovizna-neblina tan característico de X, que confiere un halo evanescente al entorno y que, paradójicamente, subraya la presencia de los ocasionales transeúntes que transitan bajo esa variante de cielo, tal es el caso de Morbo y Ángel. Aunque no siempre coinciden estos dos factores, suele haber ocasiones en que sí y entonces, para Ángel es algo que en su diario se convierte en una nota de piedra blanca y, para Morbo, en una muesca en el quicio de la puerta de su cuarto.
Esta noche han coincidido los dos bajo un cielo que duda entre ser llovizna o neblina. Caminan y callan; se detienen y hablan; ocasionalmente sonríen. Sus botas y sus tenis se advierten mojados, lo cual parece no importarles. “Ya no hay más café en el termo”, dice cualquiera de ellos y eso los hace reír con risa-de-se-acabó-la-noche. Se les nota felices. Esta noche, además de un prolongado intercambio de memorias y proyectos, intermitentemente gravitó sobre ellos un nombre que, como una estrella recién descubierta, les provocaba curiosidad y luminosidad extremas: Mariana. Mariana Diosa Mariana Amiga. Éxtasis...

lunes, agosto 11, 2008

De "Sólo el humo permanece"

“Juguemos...
En este tapiz, continuamente tejido y destejido... en esta trama que es la vida, es necesaria la presencia de infinidad de hilos con diversos colores, tonos y texturas. Cada hilo, por separado, necesita matizarse con el color del tiempo, el tono de las otras personas, la textura de la otra persona.
Juguemos...
Como en los ya lejanos días de la infancia. Podríamos jugar a los hilitos de oro o, sencillamente, podríamos jugar a los hilitos de algo constituido por el tiempo, el humor, el amor y la paciencia... la convivencia y la conciencia de que estarás conmigo, tenue hilo de plata...
Juguemos...
Tú serías un hilo. Yo podría ser otro hilo. Entre tú y yo podríamos hacer un tapiz-nosotros. Tal vez ese tapiz podría ser digno de llevarse al concurso que es la vida y allí, ¿sabes?, no habría perdedores. Nosotros seríamos los únicos, felices, absolutos y eternos ganadores.
Juguemos..."
Y un súbito silencio cayó sobre nosotros, azorándonos...

martes, julio 01, 2008

De "Sólo el humo permanece"

Conformada por los cuatro elementos (que lejos de coexistir pacífica y armoniosamente, se hallaban en pugna constante), Mariana deambulaba por la vida. No había necesidad de nada más que tenerla cerca para percibir este fenómeno. Era ésta la misma razón por la cual poca gente soportaba mirarla directamente a los ojos, Ángel y Morbo entre otros cuantos.
Sin embargo, y por si esto fuera poco, las conjunciones astrales que coincidieron con la concepción y con el alumbramiento de Mariana, decretaron para ella un destino que, dependiendo de la perspectiva, oscilaba entre dos puntos tan opuestos como la atracción y el rechazo: Mariana pertenecía a esa escasa clase de seres de quienes, una vez manifiesta su presencia, nunca se les olvida, aunque esa presencia fuera tan fugaz como la chispa del principio porque, desgraciadamente, nunca se quedaban en ningún sitio ni con ninguna persona.
Por todo esto, cuando Ángel le pidió un aquí a Mariana, en su cuerpo suyo y en sus circunstancias, nunca supo lo que estaba haciendo... ni en lo que se estaba metiendo.
¿Lo Sabía Mariana?

jueves, junio 26, 2008

De "Sólo el humo permanece"

Aquel no había sido un buen día para Carmen: por alguna razón que escapaba a su entendimiento, no había sonado el despertador y tampoco se había despertado 2 minutos antes que éste sonara (como habitualmente sucedía), sino que incluso se quedó dormida media hora más, abriendo los ojos con-el-tiempo-necesario-para-llegar-a-tiempo-a-la-clase, pero no para arreglarse como-es-la-costumbre.
Camino a la Facultad, el imbécil transportista de legumbres pasó justo encima de un charco y a un lado de Carmen... y ella que iba vestida de blanco. Por eso, cuando Morbo salió con una de las suyas, lo único que atinó a decirle fue: “Hoy no, Morbo, por favor. Hoy no”. Morbo se dio cuenta de su imprudencia y con una media sonrisa le dijo: “Je suis desolé. No volverá a pasar. Really sorry about that” y Carmen le acarició la cabeza...
Al llegar a su casa, Carmen tenía cinco llamadas desde Nueva York. Que era necesario se comunicara, que había malas noticias y sí. Cuando pudo establecer contacto con su amigo Luis Rafael, él le informó de la muerte de un amigo muy querido de ambos, un ex-estudiante prometedor, que se suicidó luego de la muerte de su hijito de cinco años.
Así y todo, luego de la comida había quedado de verse con Gloria, su discípula más cercana, quien le comentó los problemas familiares que la agobiaban... por eso, cuando Ángel apareció en el café donde estaban Carmen y Gloria y llegó orgulloso de su recién recibida edición facsimilar de The Waste Land y unas fotocopias de The Criterion y Gloria y Carmen (en ese orden), recibieron su algarabía con comentarios del tipo “Sí, es lindo tener eso en tus manos... y más lindo cuando lo adquieres por ti mismo y no con dinero de tus padres”... Ángel se desconcertó... y hubo de esperar algo así como doce horas para enterarse que todo lo habido durante ese día había sido “de gran fragilidad para un ente ya fraccionado”; es decir, el de Carmen y que ella se lo hiciera saber mediante una nota que terminaba con “Siento mucho que te tocara a ti recibir los vidrios astillosos de mi neura”.
Todo eso hizo pensar a Ángel en el valor de ciertas relaciones humanas y en la singularidad de alguien como Carmen...

viernes, junio 06, 2008

De "Sólo el humo permanece"

La presencia de Morbo siempre estuvo precedida por esa mezcla tan rara de aromas entre madera y lavanda, producto de una loción casera cuya receta pertenecía al abuelo de Morbo.
Aquella tarde, Morbo entró al Café Chiquito chiquito, más por guarecerse del chipi chipi que con la intención de beber algo. Como era usual, el Café estaba prácticamente desierto, a no ser por una pareja de ancianos en la mesita del rincón, Hiram, el chico que atendía las mesas y Lupita, la cajera.
Saludó y más por costumbre que por un verdadero deseo, se fue a sentar en la mesita de un lado de la ventana. “Está ocupada”, le dijo Hiram, pero Morbo pareció no escucharlo, porque hojeaba el libro de rayas verticales color amarillo, rojo, verde, naranja, amarillo, verde, amarillo, rojo, amarillo, naranja, amarillo, verde, rojo, verde, naranja, verde, amarillo que estaba sobre la mesa. “Es del chavo que está sentado allí, Morbo”. Morbo levantó la vista del libro y preguntó que quién era el chico y que dónde estaba. “No lo conozco y acaba de entrar al baño”, fue lo que dijo Hiram antes de retirarse.
Sin inmutarse, Morbo se sentó en esa mesa y cuando llegó el primer ocupante, con una sonrisa Morbo le dijo: “A cada rato lunes. ¿Dónde lo conseguiste? Hace años que lo busco. Ah, por cierto. Me llamo Morbo. Bueno, no me llamo así, pero así es como me conoce medio mundo. Espero no te moleste que me haya sentado aquí, pero es mi lugar habitual cuando vengo al Café Chiquito chiquito, que me gusta más que el Café Chiquito grandote... pero, siéntate y cuéntame del libro...”. “Me llamo Ángel. No soy de aquí, acabo de llegar. Voy a entrar a estudiar literatura. Tú, ¿de dónde conoces el libro.....?”

jueves, marzo 06, 2008

De "Sólo el humo permanece"

- Profesor... tengo una preguntita...
- Sí, Gladys, dígame.
- ¿Qué es el erotismo en la literatura?
- Gladys, Gladys... el erotismo en la literatura es lo mismo que el erotismo en cualquier otro lado... ¿alguien del grupo tiene una opinión distinta? ¿No? Bien.
- Es que no entiendo, profesor... ¿qué es el erotismo?
- Ay, Gladys... ¡Ay, Gladys!

miércoles, enero 09, 2008

De "Sólo el humo permanece"

- Mariana... estamos a punto de no poder echarnos para atrás...
- Sí... creo que sí...
- Pero antes de que eso pase quiero hacerte dos preguntas.
- ...
- En la Facultad se rumora mucho que andas con Augusto. Antes de decirme nada, mírame bien a la cara. Sé directa, ¿es cierto o no?
- No. Lo hubo pero /
- Ya. Te creo.
- Dijiste que eran dos preguntas. ¿Cuál es la otra?
- ¿Vamos a tu casa o al depa? Porque esto ya no lo podemos dejar así.
- A tu depa. En mi casa están mi hermana y Erik, ya ves que tiene eso de las clases de inglés.
- Entonces, nada más bajar del autobús, nos vamos al depa. Ahora, comportémonos, que varios pasajeros ya se dieron cuenta.
- Bésame...

martes, junio 26, 2007

De "Sólo el humo permanece"

Aquella fue una tarde linda, incluso agradable: clima fresco de fin de invierno que permitía andar con suéter; el cielo (siempre el cielo), casi cubierto de nubes y éstas, generosas dejaban caer la cantidad exacta de gotas para hacer que la tierra exhalara ese aroma tan de suyo cuando se humedece.
Las nubes cubrían los cerros que rodean la ciudad y los goterones alguna vez se iluminaban por el sol. Algo pasaba en el ambiente que invitaba a la alegría: una madre jugaba con su hijo mientras esperaban el autobús; una pareja lamía sus conos de helado, al tiempo que hablaba con sus miradas, un chico de aspecto hippiesco con la mirada aún somnolienta de quien recién descubre el mundo, exhalando un vapor tornasolado, sumergido en los acordes de su walkman… incluso los conductores de los autobuses parecieron ser amables por un viernes.
La gente sonreía y caminaba, sin saber a ciencia cierta la causa de su sonrisa y sin voltear la vista hacia arriba ni a los lados; de haberlo hecho habrían visto las nubes y el sol que por ellas se colaba. Y tú, en el bus, perdiéndote del agradable vientecillo, de los escasos e intensos goterones, con los audífonos puestos escuchando las mismas dos canciones, intermitentemente… Decidiste bajarte y llegar a casa caminando.
Oler una vez más la tierra húmeda, la fragancia de unos eucaliptos encontrados al cruzar una avenida, la de unos pinos en los que nunca antes te habías fijado. Ver arriba y ver a un lado y ver a otro... las nubes se ponían más grises y ya se estaba haciendo noche.
Sentir ganas de correr sin tener prisa y así, corriendo, llegar a casa y tirarse en la cama y escuchar otra vez y otra vez y otra vez las mismas dos canciones y decir que sí, que tienen mucha razón con lo que cuentan.
Seguir escuchando música, bajar por un shiraz y decir que te lleva la chingada, que tienes que conformarte con un merlot. Seguir leyendo y encontrar que los ojos de un gato negro son dos uvas llenas de sol y recordar de pronto su mirada y relacionarla sin-saber-por-qué con el sol de esas uvas y esos ojos... Sentirte embriagado de poesía. Decidir que no, que habrías de pasar el resto de la noche en un estado de relajación y de alegría absolutas.
Lograr que nada, nada, empañara ese cristal, al menos esta vez, fue un verdadero logro, casi, casi un milagro, que habría sido tal, de no vivir en los albores del siglo XXI. Dejar en la botella verde cantidad suficiente para otro vaso de merlot, por el simple placer de dejarlo y por compartirlo en sueños con el sol. Irse a la cama, cubrirse con cobijas y decir que sí, que qué tarde tan linda la de ese día.

domingo, mayo 27, 2007

viernes, mayo 25, 2007

De "Sólo el humo permanece"

Nada, ya ves que anoche Gladys me invitó a salir con ella y con Mariana. Sí, con Mariana, no pongas esa cara. Le quería preguntar si, en definitiva, no piensa volver a la Facultad. Gladys dijo que tenía noche libre y permiso de Javier para irse a donde fuera “siempre y cuando vayas con Ángel”. Al llegar por ellas, había tres opciones: ir a casa de una prima de Mariana, ir a la fiesta de Antonio a casa de los ositos, o hacer nuestro propio argüende los tres, que fue lo que decidimos al final. Fuimos al Tapanco, donde Gladys rompió un vaso y ya de ahí decidimos ir a La Caverna. No hagas caras, güey, o ya no te sigo contando. Para caras, con la que traigo ahora basta. Parecía reunión de la Facultad de Humanidades... en serio. Total, estuvimos bebiendo y platicando un buen. No. Nada de mota ni de cosas raras. Nos salimos de ahí a las 2.30 de la mañana. Según eso, nos iban a ir a dejar a casa de Mariana, pero fuimos a tronar hasta Lomas Verdes, donde estuvimos oyendo un buen de música. El dueño de la casa preguntó, con cara de querer impresionar, “¿Han escuchado a Dead Can Dance?” Y yo: “I suck for Within the Realm of a Dying Sun”. Total, que estuvimos platicando y, claro, como buenos hippies retrasados que son, sacaron mota y estuvimos fumando un rato. Como me dio sueño, me fui a recostar en un silloncillo que había por ahí. Como a eso de las seis de la mañana, llegó Mariana, ahora sí, como estrella del amanecer. Yo ya estaba casi jetón, pero de pronto empecé a sentir caricias en la cara, que fue lo que me despertó. Sólo recuerdo los ojos negros de Mariana y una sonrisa tan brillante como evanescente. No te rías, pendejo, o ya no te sigo contando. Nada, que Mariana empezó a besarme. Ah, ¿verdad que ya te quedaste de a seis? Pero unos besos un tanto mandados, a decir verdad, porque, de repente, se me ocurrió meter mi lengua entre sus dientes (checa los posesivos, güey) y la succionó... No la quería soltar, hasta que le hice cosquillas. Para desquitarme, empecé con un faje ya más mandado. Nos empezamos a quitar la ropa. Ella se quería poner pudorosa, quesque por los otros güeyes que estaban en el depa ese. Tuvimos que pararle, porque pasaron por ahí estos tres güeyes, que porque uno ya se iba y los otros lo iban a dejar. En cuanto se fueron, Mariana se desmandó, la verdad. No esperaba que se fuera a portar así... Cuando terminó su labor bucal, me dijo, con una sonrisa como de bruja: “Ahora te tengo en mis manos” y ya luego nos tuvimos que componer de inmediato, porque los güeyes estos ya habían regresado. Aproveché para despedirme, ya ves que habíamos quedado para el café, llegué a la pensión, me bañé y ahora estoy aquí, con hambre. ¿Qué te parece que si en lo que yo engullo unos sapitos, tú me preguntas todo lo que quieras de la noche de anoche? Ya en cuanto acabe de almorzar, nos ponemos a discutir el verso ese de Wallace Stevens, ¿no? Creo que no le has entendido bien...