lunes, marzo 24, 2008

Carlos Berlanga (una vez más...)



Luego de una tarde berlanguiana (y no sólo musicalmente)…
Hace un rato, Sergio me comentaba que “Tazas de té” le parece la mejor canción de Carlos Berlanga. Por mi afinidad, en más de un sentido, con San Carlos, no puedo ser objetivo en el juicio; baste anotar que más de una vez la compartí con Arturo Lara, una auténtica taza de té, en el sentido berlanguiano del término. Sergio sugería meternos a trabajar con una versión de esta melodía… y la idea no me pareció nada aventurada, sobre todo, porque yo cantaría y Sergio haría los coros. Alcanzo el tono berlanguiano (mermado por la ingesta de drogas por parte suya), debido a que el hecho de que me pueda comunicar coherentemente es todo un logro, luego de que en mi primera infancia fui gangoso, problema que fue superado después de muchas sesiones de foniatría. En fin.
He escuchado, muchas veces esta tarde, “Interior Exterior”, una canción que fue desechada de Indicios (el segundo disco de Carlos que más me gusta), por razones que no termino de entender, pero de las cuales intuyo que fue debido a que es una de las canciones más reveladoras, en más de un sentido, de la visión de mundo de Carlos.
Hace tiempo di con un foro en el que se comenta mucho acerca de Carlos; ahí, alguien menciona que Carlos “murió de no quererse tantito”, señalamiento que no deja de parecerme raro: ¿estar aburrido o ser “aburrido” es sinónimo de “no quererse tantito”? Si algo queda claro luego de repasar la discografía berlanguiana (junto con sus cómics y sus declaraciones en varias entrevistas), es que Carlos estaba aburrido de la vida. Quizás no tanto de vivir, como de la vida en sí. Tal vez, el término más adecuado sea hastío o, incluso, spleen, en un sentido baudelaireano.
“Interior Exterior”, con su estructura de oposiciones un tanto ramplonas e, incluso, “simples”, revela, en sus estribillos, eso a lo que me refiero:

Llévame a La Trapa
O dispárame en el parietal.
Hay que ver qué divertida
Está la vida en la ciudad

o bien:

Sácame del mundo;
Esto no se puede soportar
Quiero un hábito de mona,
Mono o monje, ¿qué más da?

pues llega a haber momentos en los que el hastío llega a esos extremos, o hasta los rebasa, convirtiendo los momentos en modos de vida, en visiones del mundo. Es probable que en otra ocasión me detenga más en esta canción. Lo que quiero anotar es que Carlos fue, en más de un sentido, un verdadero dandy. En varias de las canciones de Dinarama, hay más de una velada referencia al universo baudelaireano y aventuro que eso se debe a Carlos. De aquí que no sea gratuito que Carlos se pase del lado de los parientes pobres de las historias narradas en sus canciones, tema, también, a desarrollar luego, quizás antes del ensayo acerca de Madonna…
En efecto, no estaría de más intentar una versión de “Tazas de té”; sin embargo, la misma ambición (sic) que me llevó a buscar estudiar literatura en Xalapa, a cursar el doctorado en el Colmex, a aceptar el ofrecimiento de trabajar en Brown University, a emigrar a Toluca y a dejar “todo botado” ahí a cambio de tres clases donde ahora trabajo y volver (¡por fin!) al DF, quizás esa misma ambición sea la que me llevaría a pensar en hacer no una versión de “Tazas de té”, sino un disco completo en el que juntara mis canciones favoritas de Carlos, con varios productores, muy al estilo de las Pet Shop Boys, en un gesto que, estoy seguro, a Carlos le habría hecho mucha gracia; sin embargo, aunque estoy MUY contento en el DF, hay que recordar que “no estamos en Londres”…

jueves, marzo 06, 2008

De "Sólo el humo permanece"

- Profesor... tengo una preguntita...
- Sí, Gladys, dígame.
- ¿Qué es el erotismo en la literatura?
- Gladys, Gladys... el erotismo en la literatura es lo mismo que el erotismo en cualquier otro lado... ¿alguien del grupo tiene una opinión distinta? ¿No? Bien.
- Es que no entiendo, profesor... ¿qué es el erotismo?
- Ay, Gladys... ¡Ay, Gladys!

sábado, febrero 23, 2008

She's dead. Wrapped in plastic


y que nadie diga que no: la televisión no es la misma desde ese día...
She's filled with secrets. Where we're from, the birds sing a pretty song, and there's always music in the air...
Felices diecinueve, Laura Palmer...

viernes, febrero 15, 2008

Fragmentos de algunas conversaciones magnetofónicas entre á+ y NT. Historia musical. Parte I

El tema de la música da para horas de conversación. Por alguna curiosa asociación, los recuerdos más remotos que tengo, de aquellos con imágenes en movimiento, están relacionados con la música: sea en casa de mis padres, con las canciones de Cri Cri, los boleros que tanto le gustan a mi madre o los corridos con los que, todavía, suspira mi padre... o sea en casa de Juan y Juanita Dobermansky, escuchando la XEW y todo aquello de Pedro Vargas y gente por el estilo... y lo mismo pasaba en casa de Nina (la hermana de la Dobermansky). Así que entre la ñoñez de Cri Cri, los drama queenismos de los boleros y el tremendismo de los corridos fue que transcurrió mi abc musical. Para que se entienda esto, habría que decir, por ejemplo, que en casa de mis padres anda por ahí un disco con canciones de Cri Cri cantadas por... Libertad Lamarque. Y es en serio lo que digo, a las pruebas me remito.
Ya luego, recuerdo que antes, mi madre escuchaba mucho el radio. Recuerdo una radiodifusora que se llamaba Stereo Internacional, y hasta uno de los promos de la difusora... “Las manos que acarician al bebé, sintonizan Stereo Internacional”, con una risa infantil por ahí... y ponían sólo canciones instrumentales, de las del tipo de Ray Coniff, Paul Mauriat y gente por el estilo. Sí, música de la que ahora etiqueto como “música de súper mercado”. Había otra de la que no recuerdo el nombre, pero ponían música en español, de la de aquel entonces, baladas en español: Mocedades, Massiel, Julio Iglesias, Sergio y Estíbaliz, Napoleón, Juan Gabriel (con aquello de “Buenos días, señor sol”), Mari Trini, Manoella Torres (“la mujer que nació para cantar”), Camilo Sesto, Sandro de América... y luego así, mis padres no querían que anduviera melancólico. Nada más de pensar en los dramas que había en letras como “Secretaria”, “Pajarillo”, “Rosas en el mar” (seguro la primera canción que me aprendí de memoria), “Vivir así es morir de amor”, “Me preguntas y preguntas” (de Sandro, que se veía de WOW con sus pantalones acampanados de rayitas, su camisa abierta hasta medio pecho, un mechón cubriéndole medio rostro y haciendo movimientos de pelvis que hacían que la cámara sólo lo tomara de la cintura hacia arriba...). Cuando recuerdo estas cosas, me quedo pensando en la gravedad del asunto, porque todo eso lo escuché en una época en la que, por edad, absorbía indiscriminadamente todo lo que escuchaba. Para mi madre, para Vannia y para mí, era un show seguir las eliminatorias del Festival OTI (algo así como Eurovisión, pero de cantantes mexicanos, donde se calificaba no al cantante, sino las letras de las canciones...), o bien, estar arranados viendo Siempre en Domingo.
Luego, otro elemento fundamental en lo que es algo así como mi prehistoria musical fue mi hermano Travis quien, sabrá Dios cómo, pero estaba enterado de la actualidad musical en lengua inglesa y que, además de oír a los Beatles, a Queen y a otros similares en una radiodifusora que se llamaba La Pantera, sintonizaba también Globo Stereo, y ahí fue, sobre todo, conocer gran parte del panorama de la disco music, que si Donna Summer, que si Gloria Gaynor, los Village People... y luego, tampoco sé de dónde sacaba dinero para comprar discos (hacía expediciones con sus amigos para ir al DF y llegar con el último grito de la moda) y así fue que Vannia y yo tuvimos nuestros primeros acercamientos con el punk, con grupos del tipo Ramones, Stray Cats, Sex Pistols, The Clash y creo que hasta Siouxie Sioux. Pero la historia no se detiene ahí, porque también escuchábamos todos esos rollos del glam rock y del new romantic; de ahí recuerdo, sobre todo, a The Human League, Duran Duran, Simple Minds... y para acortar esto, la música electrónica de gente como Tomita, Jean Michel Jarre...
Quizás lo que pasó con todo este rollo musical, es que me indigesté, así que eso podría explicar lo que llamo el segundo nivel de mi historia musical... sí, tal vez se puedan entender muchas cosas a partir de eso...
(Febrero de 2007. To Be Continued...)

miércoles, febrero 13, 2008

Y que se muere Emilio Carballido...

Sincronicidad

Hace varios años (tantos que, al momento de pensar en cuanto tiempo provocan, diría Othón “Silencio, lobreguez, pavor tremendos”), mi amiga Nadia llegó con un librito (por lo pequeño), con tres obras de teatro. Ahora sólo recuerdo dos de ellas: Te juro, Juana, que tengo ganas y Fotografía en la playa. “Tal vez te guste leerlas”, fue lo que me dijo. Por el título, me atrajo la primera y la leí más rápido que inmediatamente y sí, me gustó, sobre todo el monólogo de una bibliotecaria que explica por qué tuvo que salir de su pueblo, en Yucatán, creo recordar. Esa misma noche, en uno de los programas de Verónica Castro, estuvo Daniela Romo como invitada y, venir a ver, escenificó el monólogo que casi acababa yo de leer. Lo hizo de una manera tan graciosa que me tuvo botado de la risa buena parte de la noche.
Hace varios minutos, mi amigo Agustín me mandó un sms para comentarme que había fallecido Emilio Carballido, el autor de las obras a las cuales me refiero en el párrafo anterior. Su sms coincidió con el momento cuando leía, online y con cierta pesadumbre, las notas aparecidas en La Jornada. La coincidencia entre el mensaje de Agustín y mi lectura me hizo reír, aunque no tanto como el comentario de ese otro monstruo veracruzano que es Sergio Pitol, con respecto a la muerte de Carballido: “Emilio ya está escribiendo allá arriba, delante de Dios, tal vez una obra que se llamará La Magdalena”. La frase, total, valga decirlo, me tiene botado de la risa desde hace rato y es tan ingeniosa que no sé bien a quién describe mejor, si a Emilio Carballido o a Sergio Pitol.
Intermedio reflexivo

(Luego de esta frase, lamento, de verdad, que las varias veces que he conversado con Sergio Pitol, nuestros diálogos hayan sido tan formales y tan académicos: que si Alice’s Adventures in Wonderland, que si tal cosa de Virginia Woolf, que si Jaime Gil de Biedma... Ahora sí, y con el movimiento de manos de Britney Spears en el video de YouTube donde aparece enmarihuanada: AISCH)
Meditación a la orilla del tedio

No voy a decir que sea fan del teatro de Carballido, al que he leído poco y mal, pero sí puedo señalar que su propuesta me parece un tanto peculiar; como sucede (por muy distintas razones, claro está) con el teatro de Elena Garro o con el de Víctor Hugo Rascón Banda (quizás, junto con Carballido, los tres dramaturgos mexicanos a los que más he leído), puesto que se trata de una propuesta engañosamente sencilla, o sea, cualquier obra de teatro de ellos se deja leer de una sola sentada y, casi puedo asegurar, no habrá pasaje que no motive, al menos, una sonrisa lectora... sin embargo, si se le quiere sacar más provecho a la lectura, se verá que cualquier detallito de la producción dramática de cualquiera de ellos puede crecer inesperadamente, cual si de una deuda crediticia o hacendaria se tratara (aunque, a diferencia de éstas, se trate de algo agradable en grado extremo).
Total, que se murió Emilio Carballido. A diferencia de la crítica (pertinente o no) yo no sé si en su obra recuperó el espíritu y las costumbres de provincia, o si trató (y mejor que nadie) el tema femenino o si sus personajes son humorísticos. Lo que sí sé es que cada que leo algo suyo, me siento tranquilo y contento, conmigo mismo y con los demás. Si lo que dijo Sergio Pitol es cierto, espero que cuando me muera, pueda leer La Magdalena. Sólo de pensar en el título, me provoca un ataque de risa loca.
Pilón

Dos sincronicidades relacionadas con el mismo sujeto, son muchas sincronicidades...
p.s.: gracias a mi hermanito vannia por señalarme algunas erratas del texto...

miércoles, febrero 06, 2008

Top Ten de principios de año

Éstas son las canciones que han estado sonando más en estos días en el i-pod:

- “Fleur de Saison”, de Emilie Simon
- “Don´t Fall in Love , de Emilie Simon
- “Flowers”, de Emilie Simon
- “Faust Arp”, de Radiohead
- “Ray of Light”, de Madonna
- “Electricistas”, de Fangoria
- “Don’t Tell Me”, de Madonna
- “Viaje a los sueños polares”, de Family
- “Mi primer viaje”, de Single
- “El amor en fuga”, de Single

A las obsesiones intronáuticas se suman, venir a ver, otras nuevas: Emilie Simon, una francesa cuya propuesta estética (no sólo musical, que conste, porque sus videos son bastante peculiares) me interesa tanto como para ponerme a escribir algunas líneas al respecto (no ahora, por supuesto) y los Radiohead, que pese a haberlos escuchado, no había considerado anteriormente, pero con su nuevo disco In Rainbows, me han ganado, me han ganado. “Faust Arp” se ha convertido en algo así como el soundtrack de mis fines de semana en el D.F., en compañía de Agustín y de Sergio, cuyas presencias han aligerado, y con mucho, la neura y el amuermamiento que representa vivir en el ejido conurbado del D.F.
Sin embargo, y al parecer, eso está por cambiar, de aquí que luego no resulte casual que dos canciones tengan la palabra “viaje” en sus títulos y en sus letras. Lo de “Electricistas” y lo de “Ray of Light” lo escucho con sumo interés porque... porque la primera está basada en la segunda...
Siempre que sale un disco de Fangoria, la crítica musical busca la filiación de éstas con las Pet Shop Boys (y es cierto que se trata de una especie de sorority); sin embargo, no recuerdo haber leído nada acerca de la filiación de Fangoria con Madonna y es algo en lo que pienso cuando escucho “Electricistas”, pues desde tiempo atrás he venido diciendo que esa canción es la versión Fangoria de “Ray of Light” en más de un sentido.
En fin, recomiendo que se busque en el YouTube los videos de Emilie Simon, cuyo descubrimiento se lo debo a quien fue (porque ya hay que hablar en pasado del asunto) mi más reciente conmoción sentimental; pese a todo y por Emilie Simon, ya ocupa un lugar en mi corazón...
Por cierto, ya viene el 14 de febrero y voy a ver si tengo tiempo de desarrollar el proyecto fotográfico para la ocasión.
Nota: al final me puse teto y hay links en varias palabras de esta entrada.

martes, enero 29, 2008

bustos de á y A confesando en paisaje metasísmico

- ... es que esa guitarra me recuerda algo...!!!
- O a alguien...
-- ¡¡¡Sí!!!

lunes, enero 28, 2008

El secreto de Almendras I

En el principio era la palabra

Hacía tiempo que Almendrita había tomado la sana costumbre de la lectura. Para ella, “sano” era sinónimo de no tener que trabajar en el campo de cultivo de patatas. Eso sí, que nadie le preguntara qué le quedaba de sus lecturas: leía mucho y como coladera. Nada se le quedaba. Si alguien le hacía una pregunta al respecto, ella decía: “tengo una ideita”.
Eso era todo. Su actitud lapidaria hacía desistir a sus escasos y ocasionales interlocutores de tratar de llegar más allá. Su ideita era que leer tenía que servir necesariamente para algo más que pretextar su inasistencia al campo patatero, pero no terminaba (y ni siquiera comenzaba) de saber para qué era.
Aquella fatídica tarde, Almendrita leía Altazor. Iba ya por los versos finales. Distraída, o autista, como casi siempre, nunca se fijó que se había sentado a un lado del camión que trasladaría las patatas al mercado. Fue cuando pasó “eso”.
A estas alturas, aún no queda claro si fue esa especie de imán natural que tenía ella hacia las patatas, o bien, si fue el cansancio del chico que subía ese costal. Lo que sí es cierto es que el muchacho no lo hizo a propósito. No se supo el momento exacto, pero de pronto ahí estaba el cuadro: entre el árido suelo del campo y el yute del costal –tan lleno de patatas como vacía la cabeza de Almendrita--, estaba ella, Almendrita, con el libro bajo sus brazos y sus grandes y verdes dientes, sintiendo la textura de la tierra, probando su salino sabor.
El chico del camión se quedó indeciso. ¿La desenterraba o no? Sabía de la veneración que los padres de Almendra tenían por su retoño. Sabía, también, de la costumbre de Almendrita, tan natural como sus dientes y su pelo rizado, de falsear las cosas para quedar siempre como víctima. Optó por no desenterrarla. Entre las patatas y la niña, las patatas sí que importaban. Sólo levantó el costal, lo subió al camión tan rápido como pudo, se subió en él y metió el acelerador a fondo, sin que hasta hoy se sepa de su paradero.
Los padres de Almendrita se desconcertaron ante el hecho de que el chofer-cargador, Armando era su nombre, se hubiera ido sin despedirse. Al llegar al sitio donde estaba el camión, vieron a Almendrita semi-enterrada, lo cual no los sorprendió, pues ya sabían que a su hija le gustaba tener la cabeza en la tierra (literalmente). La sacaron. Ella escupió piedras y tierra... “¡Hijita...!”, dijo su madre.
“Pa-pa-pa-pa-pa-ta-ta-s”, dijo Almendrita tratando de explicarles, de darles la queja para que riñeran a Armando. Los padres la vieron con cara de sorpresa. “Pa-ta-ta-ta-tas”, pudo decir Almendrita. Su padre sólo atinó a retirarle el libro de las manos. “Pa pa pa pa pa ta tas”, seguía diciendo Almendrita. El padre vio los versos que leía su hija. “Pa ta ta ta ta ta tas”, era lo único que seguía diciendo la muchacha. Su padre la veía y empezó a llorar al ver nuevamente el libro. Temblaba y lloraba cuando anunció a su esposa: “¡Querida! La nena quiere hacer versitos”.
Una poeta más había nacido. Los libros, las antologías, sus premios y el viaje al extranjero para proseguir con sus lecturas (que crecieron en número, pero nunca avanzaron en comprensión)... todo eso y otras cosas más que se omiten por no alargar el relato, tuvieron su origen en aquel incidente.
"El secreto de Almendras" consiste en una serie de relatos basados en una compañera de estudios de hace tiempo. El otro día, revisando en el baúl de cristal que tengo en la Fortaleza de la Soledad, encontré éste y algunos otros, escritos en el salón de clase, con la única finalidad de mitigar el hastío que me provocaba cierto seminario. Para bien o para mal, la redacción de estos relatos se vio interrumpida cuando me tuve que ir a vivir a Providence, R.I. Posteriormente subiré los dos o tres que andan por ahí. Gracias a Gusi por señalarme un error de acentuación.

martes, enero 15, 2008

Desvaríos de una noche de invierno



“El bello verano” es el nombre de la canción de Family que escucho ahora mismo. Se trata de una canción que, más que remitirme a “un bello verano”, me remite a cierta época de mi vida, cuando llegaron a mí Niños del Brasil, Lions in Love y creo que incluso Carlos Berlanga ya como solista.
Las canciones del único álbum de Family, Un soplo en el corazón, siempre me han parecido algo así como la versión musical de los trazos que realiza alguien al momento de disponerse a dibujar o a pintar, trazos similares a los que hacen los diseñadores de ropa que consisten en dos o tres pinceladas con algún marcador negro y algunas rayas de color. Eso es Family.
El otoño de 1994, que fue cuando los conocí, fue particularmente lluvioso en Ese Lugar, al que volví luego de mi primera etapa fuera. No sé todavía qué palabra define mejor eso que fue estar nuevamente allí, si vuelta o regreso, pero lo que sí es cierto fue que sirvió para darme cuenta de que nunca más me sentiría a gusto allí. Si en la actualidad lo sigo frecuentando es porque en Ese Lugar viven mis padres, mis hermanos y algunas amistades a las que tengo en alta estima.
No recuerdo si ya había dicho cuáles canciones de Family escucharía en cualquier momento; por si las dudas, aquí van: La noche inventada, Nadadora, Como un aviador, El bello verano, Viaje a los sueños polares, Carlos baila y Dame estrellas o limones. Con sus 2.26 minutos de duración, La noche inventada contiene la cifra de Family; Nadadora es algo así como una raya en el agua de una alberca; Como un aviador la podría cantar Charlie Brown y le dirían que sí; El bello verano es el esbozo de una época en la que tenía más ilusiones que ahora, Viaje a los sueños polares podría servir de melodía final para Thelma and Louise; Carlos baila es Carlos Berlanga (en más de un sentido); Viaje a los sueños polares siempre me hace pensar en las amistades que ya se han ido.
Qué raro: me ponen en humor de otoño en pleno invierno con frente frío...

miércoles, enero 09, 2008

De "Sólo el humo permanece"

- Mariana... estamos a punto de no poder echarnos para atrás...
- Sí... creo que sí...
- Pero antes de que eso pase quiero hacerte dos preguntas.
- ...
- En la Facultad se rumora mucho que andas con Augusto. Antes de decirme nada, mírame bien a la cara. Sé directa, ¿es cierto o no?
- No. Lo hubo pero /
- Ya. Te creo.
- Dijiste que eran dos preguntas. ¿Cuál es la otra?
- ¿Vamos a tu casa o al depa? Porque esto ya no lo podemos dejar así.
- A tu depa. En mi casa están mi hermana y Erik, ya ves que tiene eso de las clases de inglés.
- Entonces, nada más bajar del autobús, nos vamos al depa. Ahora, comportémonos, que varios pasajeros ya se dieron cuenta.
- Bésame...

lunes, enero 07, 2008

de metáforas caninas y otras bromas

“Por un perro que mató, reza el refrán, ya le dicen mataperros”. Este dicho de metáfora canina era muy socorrido por la Dobermansky. Creo que lleva implícito el deseo de que sus nietos, sobre todo los tres menores, refrenaran su propensión a la hipérbole. Pero creo que no funcionó.
El día del examen de mi amiga Tatis Kikus hubo una profesora que me dijo: “No te vayas a olvidar de invitarme a tu examen, porque nunca te lo perdonaría”. Otro profesor que andaba por ahí dijo: “¿Y tú crees que no nos vamos a enterar? Conociéndolo, no me extrañaría que incluso hubiera cámaras de televisión ese día” Y yo dije: “¿Tanto así?” Otra profesora dijo: “¿No?”
* * *
Que en un programa radiofónico en el que colaboraba asiduamente me hayan llegado a decir “el archivo viviente de Alaska”, fue algo que, en su momento, me hizo mucha gracia... porque me hizo ver lo estúpida que puede llegar a ser la gente: más o menos por esa misma época recuerdo que le hice saber a Nacho Canut que tanta versión de una misma canción, “Sálvame”, llegaba a fastidiar y que quizás hubiera sido mejor trabajar más tiempo con una sola melodía. Su respuesta fue algo así como: “Tal vez tengas razón. Comentarios como esos a veces nos interesan”. Porque luego tienen unos fans que incluso festejan hasta que Alaska cierre los ojos.
Años después, y a propósito de “No sé qué me das” y ya por internet, le dije a Nacho que cómo era posible que hubieran puesto aquello de “como un águila que vuela en libertad”, que era una frase ya no mala, sino mediocre y un tanto gastada. Me dijo que a Carlos Berlanga tampoco le gustaba.
* * *
Estas dos anécdotas, junto con otra que incluyo más adelante, las recordé el fin de semana mientras en la madrugada del domingo Agustín, Sergio y yo estábamos deconstruyendo el mundo... y todo porque dicen (en broma, claro está) que soy fan incondicional de Alaska... y que le tengo mala voluntad a Octavio Paz (me gustaría que esto lo leyeran tanto algunos de mis compañeros de la Facultad de Letras de Xalapa como algunos de los maestros de ahí, que todos ellos me acusaban de ser un fan incondicional de Paz)...
En la actualidad, decir que a uno le gusta algo, un poema de cummings, por ejemplo, de inmediato lo etiqueta a uno como fan... y decir algo como que no me gustaron los zapatos que traía X en cierta ocasión, de inmediato me convierte en un archienemigo de X...
* * *
Saco esto a colación por dos situaciones, una personal y otra que, en México, a algunas de mis amistades y a mí nos tiene preocupados:
La primera: conversando con un amigo al que quiero mucho, le conté que, para variar, había discutido con Martha Doberman y eso que siempre trato de ser políticamente correcto. Salió por ahí en la conversación el nombre de Andrés Manuel López Obrador, con una opinión “rara” de mi amigo y al preguntarle que qué tirria le tiene la gente AMLO (porque, de verdad, es algo que me interesa saber), su respuesta fue todavía más rara: “Ah, perdón. No sabía que eres del sendero”, palabra esta última con connotaciones totalmente negativas, al menos para algunas personas de mi entorno amistoso. Me hizo gracia su comentario, pero me dejó pensando en lo tajantes que podemos llegar a ser en algunas ocasiones... y me quedé pensando en la razón que da Juan José Arreola para haberle retirado su amistad al intragable de Carlos Fuentes: “¡Me dijo comunista!” (y no digo que me haya molestado con mi amigo, que conste).
* * *
La segunda: mi gente cercana sabe que prácticamente no veo noticiarios en la TV, ni tampoco leo muy seguido los diarios y tampoco escucho los programas noticiosos de la radio (son tan mediocres y tan tendenciosos en su mayoría) ... Sin embargo, tenía (y nótese el tiempo verbal) uno que seguía con cierta regularidad: el noticiario de Carmen Aristegui que, por angas o mangas, fue retirado del aire desde el día de hoy lunes. Ella se despidió el viernes, lo que causó cierta extrañeza entre sus radioescuchas.
Aunque no siempre estoy de acuerdo con lo que opina Carmen, me parece una de las voces más críticas que hay en el amuermado entorno social mexicano. A veces estaba de acuerdo con ella y a veces no... lo cual, creo, es una característica muy mía desde hace muchos años. Incluso, la imagen de Carmen luego me llega a resultar chocante pero, honor a quien honor merece, es una periodista muy destacada, aguda y crítica... de ésas que casi no ha habido en la historia del periodismo mexicano. Su noticiario tenía un rating que ya hubiera querido cualquier otro programa de la radiodifusora, pero así y todo, ya no le renovaron el contrato y si hay censura gubernamental detrás de eso, es algo que NO voy a comentar por ahora...
Lo que me sorprendió es que mucha gente aplaude la desaparición del programa por considerar que Carmen es algo así como una especie de muñeco de ventríluoco por cuya boca habla, venir a ver, López Obrador... cierto que le dio espacio en su programa, como también se lo dio a muchos otros personajes (Lydia Cacho, entre ellos), lo cual me parece muy natural en un programa que pretende no solamente informar, sino reflexionar acerca de la noticia presentada y exponer las perspectivas de los personajes involucrados con esa noticia... pero, de ahí a que Carmen sea la vocera de López Obrador...
O que yo sea “del sendero”... o que aplauda todo lo que hace Alaska... o que odie a Octavio Paz sólo por decir que tal o cual ensayo no me parecen del todo logrados...
* * *
Cuando falleció Octavio Paz recibí varias llamadas de condolencia... la broma llegó a tanto que incluso el aborrecible hermano de una amiga muy querida me llamó... él era uno de los que, entre otras tonterías, decían que yo era algo así como el presidente del club de fans de Octavio Paz... a ver cuándo me pongo de acuerdo conmigo mismo, ¿no?

martes, enero 01, 2008

votos

bueno. feliz año 2008 a tod@s l@s que leen esto.
comienzo el año con una petición: hay un concurso de cortometrajes donde participa un amigo con quien tengo más de un punto en común con respecto a sus actividades literarias, musicales y cinematográficas.
su participación en el concurso es con un corto titulado "colors" (basta con que hagan click en el nombre del corto para que se enteren de qué va todo el rollo), al que bien vale la pena apoyar.
saludos, abrazos y besos para tod@s ustedes.
el beso, ya sabe, es del estilo que más les guste y dónde más placentero les resulte.

miércoles, diciembre 12, 2007

50 años de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. toma IV y última

El resto de la tarde del jueves la invertí en caminar un rato por una Xalapa recién llovida... cuando Borges califica el agua como un elemento “lustral”, definitivamente sabe de lo que habla: después de una lluvia, todo lugar se ve renovado, lindo... incluso Toluca tiene esa efímera transformación.
Me fui caminando de Los Berros al Callejón del Diamante, sitio al que acudí no a ver hippies, sino a comprar café Calli, una prueba más de que Dios existe. Compré cinco kilos: dos para uso personal-familiar y los otros tres, para repartir entre las amistades. Pocas cosas se comparan a beber una o varias tazas de ese café, en compañía de las amistades, mientras se cuentan historias y más historias.
Llegué al hotel y, como estaba aburrido, me puse a ver Communion, una de mis películas porno favoritas de la temporada, en lo que llegaba la hora de verme con José Luis, Ricardo y un su amigo de ellos para ir a cenar pizza y a beber vino tinto. Entre la cena, el chisme, la bebida y los acompañantes, aquella fue una de las ocasiones en que se junta el hambre con las ganas de comer.
Ya luego, me regresé caminando al hotel, solo, por esa avenida tan tan que es Ávila Camacho... en el ipod traía el soundtrack del viaje y de muchos días después: Confessions on a Dance Floor, de Madonna, que oigo como si acabara de salir y del cual me encantan varias canciones: “Sorry”, “Let it Will Be”, “Forbbiden Love”, “Jump” y, la que más, “How High”, que me encanta porque parece que oigo a Madonna y a Kylie (Minogue, claro), cantando juntas en un híbrido de las dos.
Por si las dudas, preparé la maletita, me acosté a dormir y ya en la mañana me paré de la cama, me bañé, desayuné y me fui a CAXA. La mayor parte del camino me la pasé durmiendo y nada más pensar en volver al ejido conurbado del DF me dio mucha, mucha pereza.
Ya lo dijo Emilio (Woodstock, para quienes lo hayan leído en inglés), el pajarito de Snoopy: “De lo bonito, poquito”.

Y ya, que tengo muchas otras cosas de las cuales escribir, pero me falta tiempo y cuando tengo tiempo, ando de un cansado, que no puedo más, no puedo, no puedo...
Mañana me voy al DF al examen de mi amiga Tatis Kikus quien, es la cuarta, de los cinco cuerpos (Jes, Moño, Kiwi y yo), que integraban la “infame turba de nocturnas aves”, que se titula del programa de doctorado del Colmex... no me pregunten quién falta, que me van a salir más canas y, probablemente, alguna arruga más...

martes, diciembre 11, 2007

50 años de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. toma III

Para variar, el jueves que me tocaba la presentación en Xalapa, no había terminado-terminado lo que iba a leer; es decir, ya estaba terminado, pero no estaba listo. Así que me desperté a las 6, le di sus últimos toques y luego me dio sueño y me volví a dormir... hasta las 9.45 de la mañana. La lectura era a las 11 y todavía me faltaba ir a comprar el boleto de vuelta al DF, desayunar e imprimir el trabajo.
Todo eso se hizo, como dicen donde trabajo, “en tiempo y forma”. Llegué a la Facultad y, como siempre, tuve una sensación muy rara de volver a un lugar que “ya conozco” y que, sin embargo, siempre es tan distinto. Algunos maestros por ahí y fauna totalmente nueva...
Poco antes de comenzar la lectura, José Luis me entregó el cd de Single, Pío Pío, que me trajo desde España en su viaje de Semana Santa. Entonces le dije: “Perfecto. Yo venía por mi disco. Nos vemos pronto”... Pero ya había gente en el Auditorio de Humanidades y me tuve que quedar.
Tampoco es que hubiera mucha gente, algo así como 10 cuerpos (o nueve y medio, dada la altura de una de ellas). Tampoco se trataba de esperar más gente, si ya antes, una profesora a quien cada vez le salen peor sus ejercicios de hipocresía me encontró y antes de saludarme me dijo: “aaaaaaaaaaaaaaaaaaaay álvar fááááááááááááááááñez, qué gusto verlooooooooooooo. Qué peeeeeeeeeeeeeeeena pero no voy a poder estar en su lecturaaaaaaaaaaaaaa. Tengo exameeeeeeeeeeeen y si lo suspeeeeeeeeeeendo, los niños me mataaaaaaaaan”. Y yo, para mí: “claro, sobre todo si sigue haciendo sus exámenes memorísticos de literatura medieval”.
Total, que empecé con la lectura, previa sesión pública de viboreo entre José Luis y yo. Él: “hace 15 años NO estuviste en el escenario”. Yo: “Para las burradas que estuvieron leyendo mis queridos compañeros, tipo ‘el centro no está en el centro, sino que está en la orilla, que no es la orilla, sino el adentro de un afuera que debido al falogocentrismo enunciado por Derrida...’. Además, supongo que hice berrinche por algo. Ya ves que era más berrinchudo en aquel entonces”.
Luego, el final de la presentación que hizo acerca de mí fue más o menos como sigue: “Cuando el humor y el tiempo así se lo permiten, redacta una novela, Sólo el humo permanece, desarrollada en un lugar que muy bien puede ser Xalapa, en un periodo que muy bien puede ser el de 1990 a 1994 y con personajes que pudieron haber habitado esta ciudad o esta Facultad durante esos años”. Y eso bastó para que dos o tres caritas asistentes se vieran entre sí con cara de apuro.
Empecé con la lectura, dedicada a cuatro amigos que le debo a Xalapa: Librado Basilio, Carmen Marín, Alejandro Higashi y José Luis. Tuve que cortar mi rollo porque me quiso ganar la emotividad y como ya se sabe lo sensible que puedo llegar a ser en esos casos, se me quebró la voz y me iba a poner a llorar.
Creo que al terminar la lectura, parte del objetivo estaba cubierto, porque algunas muchachas de la Facultad se acercaron a preguntar dónde podían conseguir el libro de Ulalume, porque les habían gustado mucho los fragmentos que leí.
Luego, salí a viborear un rato a la Facultad y entre pláticas con José Luis y Ricardo, se soltó una tormenta que me hizo recordar el diluvio universal. Y yo que había quedado para comer con Betha (y con algunas personas más, pero al final, sólo pude comer con ella), quien se ofreció a pasar por mí y luego fuimos a Las Tapas del Gallego, pero como yo seguía con malestar estomacal, casi no comí.
La conversación con Betha fue muy curiosa porque: o le empieza a fallar la memoria o tiende a evadirse de la realidad. Resulta que nuestros amigos más insoportables no son tales, sino que son “raritos” pero, eso sí, muy buena onda, y que la indigesta de Yaneth es un pan de Dios endulzado con miel de la del Cantar de los Cantares. No sé. Igual y en aquellos ayeres habitamos realidades paralelas...
To be continued...

lunes, diciembre 03, 2007

50 años de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. toma II

Ir a Xalapa representa volver a un lugar y una gente que, a lo largo de los años, ha trascendido en mi persona. Cuando José Luis me dijo que lo de la lectura formaría parte de un trío de tres (las otras dos fueron la de Alejandro Higashi y la de Pablo Sol) me hizo gracia, porque los tres, luego de la Fac. de Letras, fuimos al Colmex, en distintas y sucesivas promociones (es raro que por primera vez en varios años, en la promoción que ahora está por terminar, no haya gente de la Fac. de Letras en el Colmex).
Sin embargo, y como le comenté a Ismael hace tiempo, hay otra situación con Xalapa: para mí representa, también, uno de los sitios de los cuales conservo muy buenas memorias, aunque de unos años a la fecha la realidad no concuerda mucho con esos recuerdos. Inevitablemente el paso del tiempo ha hecho que la gente vaya asumiendo, cada vez más, los roles de la vida adulta, lo que significa menos tiempo libre para perder con las amistades. Esta vez, como todo sería entre semana y por prácticamente dos días, fui con la idea de que sería muy difícil ver a toda la gente que estimo.
Llegué allí casi a la hora de la comida del miércoles 21, con el tiempo suficiente para saludar rápidamente a José Luis, Manuel y Pablo Sol, Alejandro, Dana y el pequeño Emilio Sebastián (el hijo de ambos, que nació en agosto de este año). Fue agradable volver a verlos, en el Asadero 100, bromear un rato con cosas como:
Alejandro: pues sí, éste es mi hijo. Qué gacho que tú no vayas a trascender así...
Manuel: bueno, cómo sabes... yo creo que todavía tiene tiempo...
Carcajadas, que no risas, de José Luis, Alejandro y mías.
José Luis me acompañó a comer, platicamos un rato y me dejó solo para que reposara el cansancio del viaje. Hace años eso habría sido impensable pero, ahora... resulta necesario y gratificante. Fue descansar un tiempecillo, darme cuenta de que tenía complicaciones estomacales y esperar a que Perlita pasara por mí para ir a cenar.
Con Perlita, y con Martín, su esposo, comparto uno de mis placeres favoritos en la vida: comer en lugares agradables. Si hace tiempo me hicieron conocer un restaurante de truchas, que cuento como uno de mis sitios favoritos en La Orduña, esta vez fuimos a un restaurante italiano de ambiente familiar, donde tuvimos tiempo de sobra para ponernos al corriente de chismes, aventuras, desventuras y sueños (porque todavía quedan algunos).
Luego, como ya se había hecho noche, me llevaron al hotel para que descansara. Con los años, es necesario que uno repose un tiempo conveniente, toda vez que, si no se procede de esa forma, salen ojeras (y no se trata de que vaya uno cual mapache por la vida), se aja el cutis y el humor se altera. Como cantaba la Familia Telerín: “Ya llegó el momento de ir a descansar, para que mañana podamos madrugar”.

viernes, noviembre 30, 2007

tarantiniano?

Que en este ejido un camionero urbano maneje como se le dé la gana, se detenga donde el cliente o su voluntad así lo decidan, se pase los topes como si no existieran o ignore cualquier regla ya no de vialidad sino de urbanismo hacia los otros conductores (públicos o privados, por no hablar de sus pasajeros), todo esto y lo que se me olvide al respecto, no resulta nada raro.
Sin embargo: que un camionero urbano se le cierre a un conductor privado, que a la primera de cambios el conductor privado se le cierre a su vez al camionero, se suba al autobús y en medio de palabras altisonantes saque una pistola de unos 30 centímetros de longitud y que con la cacha se ponga como a batir huevo en la cara del camionero hasta dejarlo, ahora sí, como Santo Cristo, y que al final de su hazaña el hombre de la pistola diga: “y no te doy todo lo que mereces porque traes pasaje”... todo esto sí resulta raro.
Resulta raro porque ni el DF, con todo y su mala fama, ha visto uno ese tipo de situaciones.
Cierto que la conducta de los camioneros urbanos en el ejido este es de las peores que haya visto, pero no sólo son los conductores urbanos, sino que esto tiene que ver con el resto de personas involucradas con el transporte en este lugar.
Cierto que la violencia genera violencia, pero parece que ésta ha perdido límites de un tiempo a la fecha y, ahora sí, quién sabe dónde vaya a parar.
Que la gente empiece a hacerse justicia por propia mano, es indicio de que las cosas andan mal, pese a que las autoridades federales, estatales y municipales insistan en todo lo contrario.
Haber atestiguado el cuadro anterior, más que miedo, me dio impotencia...

lunes, noviembre 26, 2007

50 años de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana. Toma I

La invitación a ir a Xalapa a dar algo así como una lectura dentro del marco por los festejos del 50 aniversario de la Facultad de Letras Españolas tuvo su origen allá por septiembre de este año. Habiendo tantos, y tan buenos, egresados de ahí y que hubieran pensado en mí me dio gusto. Esto y la amistad con José Luis, Director de la Fac cuando estudié allí, hicieron que de inmediato dijera que sí.
Como la temática era libre, la primera dificultad que tuve fue pensar en un tema interesante acerca del qué hablar. Podría haber sido de mi vida (pero quedó descartado porque sería algo fuera de lugar), o de algún otro tema literario, así que me puse a pensar en cualquiera de mis obsesiones y de inmediato pensé en algo comparativo entre Los recuerdos del porvenir y La feria. Pensé que eso sería suficiente, pero José Luis dijo que por qué mejor no algo comparativo, sí, pero entre “algo” de Elena Garro y “algo” de Ulalume González de León. Esto fue el anzuelo. La carnada completa fue una frase: “Sé que te gustan los retos y que, por lo general, sales bien librado de ellos”.
No se me habría ocurrido comparar textos de dos de mis escritoras favoritas. Sin embargo... Para que se tratara de algo relativamente equilibrado, me dije que sería algo narrativo, i.e., La semana de colores y A cada rato lunes. El objetivo se ibacercando. Habría que repasar los cuentos de Elena Garro. La enésima lectura de “La culpa es de los tlaxcaltecas” me dio la clave desde el principio: la palabra. Luego recordé aquello de “Difícil conquista de Arturo”: la palabra... o sea, la escritura...
Días después, quedó un título largo, como las orejas de la Bibi, como nombre de poema de San Juan de la Cruz o como canción de las Pet Shop Boys: Notas para una traducción de soledades (Laura y Clara: el espacio de la escritura en dos relatos de Elena Garro y de Ulalume González de León) y en un principio el trabajo quedó dividido en tres puntos principales:
1. Analizar ciertos conceptos teóricos (principalmente postestructuralistas), para conjeturar acerca del desdén que existe hacia determinados tipos de escritura.
2. Exponer los cuentos de mis dos heroínas, para resaltar sus características más representativas y observar sus similitudes y diferencias.
3. Enlazar las observaciones de 1 y 2 para cuestionar el proceder de la crítica hacia la obra de estas dos escritoras.
Pensé que con esto tendría oportunidad de discutir un poco con las críticas que luego me hacen con respecto a mi relación con la teoría, además de que podría concretar algunas ideas vagas, vaporosas, que tengo hacia la obra de estas dos mujeres.
Y es que lo de la teoría... sólo porque ahí no me como todo lo que me dan y porque creo que para una buena lectura no hace falta mayor soporte que leer despacio y con cuidado, sólo por eso, luego me he ganado caras de espanto e incluso algunos conatos de desvanecimiento de mis interlocutores, sobre todo cuando me preguntan: “¿Qué teoría estás utilizando para tu tesis?” y yo, todo tranquilidad, contesto: “Ninguna en particular. Mi tesis es sobre poesía, no sobre alguna teoría en específico. Luego uso lo que cada poema me pide. Nada más...”

To be continued

miércoles, noviembre 21, 2007

cosas raras...

la redacción de la versión final de lo que voy a leer en xalapa, junto con la tesis y algunas tormentas laborales, han impedido que piense, siquiera, en subir cualquier cosa, pero como lo de xalapa ya va de salida, en cualquier rato subo algo.
nunca pensé que fuera a ser necesario utilizar este sitio para mencionar que, muy probablemente, al menos una de mis cuentas de correo (desgraciadamente, la más usual y la que tengo conectada al msn) haya sido hackeada sabrá Dios desde cuándo...
un amigo me dijo que había recibido un mail mío, procedente de un sitio de esos que, supuestamente, se dedican, previa autorización del propietario de la cuenta, a "revisar" quien ha eliminado o bloqueado a alguien de su respectiva cuenta de msn. éste fue el primer indicio de que algo andaba mal, porque, como le dije a ese amigo, ya quisiera, ahora, tiempo para andar visitando, siquiera, mis cuentas de correo para contestar mails que tengo pendientes de tiempo atrás.
otro indicio fue que otra amistad, me iba a dejar un mensaje offline, cuando al lado de mi nick vio el nombre del mismo sitio de donde llegó ese mail del párrafo anterior, pese a que yo estaba desconectado (y camino al trabajo, lo que es más raro) al momento en el que me iba a dejar el mensaje. me dice que le extrañó el hecho, pero que pensó que me había vuelto repentinamente esquizoide.
finalmente, hace días, varios, que no he recibido ningún mail de ninguna de amistades, solamente de publicidad y boletines a los que estoy suscrito.
por si las dudas, ya cambié el password de dicha cuenta y sólo quiero decir que me deslindo del envío de cualquier mail de contenido sospechoso (tipo forwardeos, ofensivos, con attachments) que haya ocurrido en los días pasados...
nunca se sabe

viernes, noviembre 09, 2007

porque hoy hace ya un año...

Si con aquello del blurty me puse el plazo de un año para escribir lo que fuera y de lo que fuera, esta ocasión ni siquiera se me ha ocurrido pensar cuánto tiempo durará esta aventura, la verdad...
Cierto que, para mí, eso de la escritura es fundamental (y aclaro que ni escribo todo lo que quiero ni publico todo lo que escribo), al igual que sucede con lo de la lectura (y aclaro que no leo sólo en los libros; aquí es cuando sale la faceta romántica: para mí, la creación es legenda).
Y también, la verdad, cada vez me resulta más pesado eso de la escritura: si alguna vez reviso esto del blog, me doy cuenta de una de burradas sintácticas, estilísticas, semánticas, argumentativas, etc. que me da una pena...
¿Qué sale de todo esto del blog? Pienso en lo siguiente:
1. Aquello de los "Bustos de á y A conversando...". Alguna vez, mi amigo Gusi me preguntó que a dónde quería llegar con eso. La verdad, no sé, pero he pensado en hacer un cuadernillo e ilustrarlo, imprimirlo y repartirlo a las amistades. Unos 25 ejemplares...
2. Lo de Olga Zana... Todos esos personajes dan para hacer un cómic: Inés P. Rada, Cora Lee Jo y todos los demás que faltan por salir. Además, Olga me da para hacer carnavalizaciones de textos clásicos de la literatura (espero poder tener calma de terminar un comunicado de prensa basado en... un texto clásico, sí).
3. Creo que debería escribir más acerca de literatura... y más de música... y empezar a subir mis notas acerca de fotografía...
Queda... eso queda...
Además:
hay una flor que antes no estaba...
falta la sed de un pájaro...
Ah, el cabernet sauvignon está delicioso...